Paisaje
MANAÑA
Tiene una corona de pensamientos frescos,
Resplandece en el agua florida.
MEDIODÍA
Las montañas se han reducido a débiles ríos y el desierto invasor bulle de impaciencia e incluso el sueño perturba y las estatuas también se perturban.
TARDE
Mientras arde se percata de que está desnuda, la carne florida que en el mar se volvió verde botella, no es sino nácar.
Aquella reacción de vergüenza de las cosas revela por un momento, dando razón de la melancolía humana, el infinito consumarse de todo.
NOCHE
Todo se ha extendido, se ha atenuado, se ha confundido.
Silbidos de trenes que ya han partido.
Ahí también aparece, sin más testigos, mi verdadero rostro, cansado y decepcionado.
Las estaciones
1
Oh gallardos y jubilosos coloridos
que la impetuosa calma cría
y dulcificará,
por el astro deseoso adornados,
vuelto de la suavidad,
oh senos apenas germinados,
ya suspirados,
colmados y ansiosos por las miras furtivas,
los he
ojeado.
Libres arcoíris
Sobre tu calle alada
El arcano diálogo articulan.
Es cambiante el viento,
Ilusa adolescencia.
2
Hete aquí domada y turbada.
Es ya oscura y profunda
la hora del verano que desanima.
Ya hacia una alta, lúcida
sepultura, se zarpa.
Desde el mediodía nocturno,
ya solos, oscilando cansados,
Invocan los recuerdos:
no ordenaré tus melancolías,
pero sobre el foso lunar sobre la altura
la sombra se desvelará.
Y en la pendiente de la aurora
La suprema vehemencia
Del ardor coronará
Más tranquilo, memorable y tierno,
La cabellera dócil y sonora
Y de frescura se dorará
La tierra atormentada.
3
Luego, pasó sobre el semblante del año
Un último rubor.
Y lejanísimo un joven coro
Se oyó:
En el agua locuaz
Vi reflejada una bandada de tórtolas
Al gris estrellado se unieron.
Aquella fue la hora más demente.
4
Ahora el silencio también calla.
Y desnudo está también el roble,
Mas siempre arraigado a su peñasco.
© herederos de Giuseppe Ungaretti
© Reinhard Huamán Mori, de la versión al castellano
(Fuente: Ginebra magnolia blog)
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