sábado, 7 de noviembre de 2020

Giuseppe Ungaretti (Alejandría, 1888 – Milán, 1970)

 

 

Paisaje

 

MANAÑA

Tiene una corona de pensamientos frescos,

Resplandece en el agua florida.

 

MEDIODÍA

Las montañas se han reducido a débiles ríos y el desierto invasor bulle de impaciencia e incluso el sueño perturba y las estatuas también se perturban.

 

TARDE

Mientras arde se percata de que está desnuda, la carne florida que en el mar se volvió verde botella, no es sino nácar.

Aquella reacción de vergüenza de las cosas revela por un momento, dando razón de la melancolía humana, el infinito consumarse de todo.

 

NOCHE

Todo se ha extendido, se ha atenuado, se ha confundido.

Silbidos de trenes que ya han partido.

Ahí también aparece, sin más testigos, mi verdadero rostro, cansado y decepcionado.

 

 

 

Las estaciones

 

1

Oh gallardos y jubilosos coloridos

que la impetuosa calma cría

y dulcificará,

por el astro deseoso adornados,

vuelto de la suavidad,

oh senos apenas germinados,

ya suspirados,

colmados y ansiosos por las miras furtivas,

los he

ojeado.

 

Libres arcoíris

Sobre tu calle alada

El arcano diálogo articulan.

 

Es cambiante el viento,

Ilusa adolescencia.

 

2

Hete aquí domada y turbada.

 

Es ya oscura y profunda

la hora del verano que desanima.

 

Ya hacia una alta, lúcida

sepultura, se zarpa.

 

Desde el mediodía nocturno,

ya solos, oscilando cansados,

 

Invocan los recuerdos:

 

no ordenaré tus melancolías,

pero sobre el foso lunar sobre la altura

la sombra se desvelará.

 

Y en la pendiente de la aurora

La suprema vehemencia

Del ardor coronará

Más tranquilo, memorable y tierno,

La cabellera dócil y sonora

Y de frescura se dorará

La tierra atormentada.

 

3

Luego, pasó sobre el semblante del año

Un último rubor.

 

Y lejanísimo un joven coro

Se oyó:

 

En el agua locuaz

Vi reflejada una bandada de tórtolas

Al gris estrellado se unieron.

 

Aquella fue la hora más demente.

 

4

Ahora el silencio también calla.

 

Y desnudo está también el roble,

Mas siempre arraigado a su peñasco.

 

© herederos de Giuseppe Ungaretti

© Reinhard Huamán Mori, de la versión al castellano

 

 

(Fuente: Ginebra magnolia blog)

 


 

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