domingo, 8 de noviembre de 2020

Carlos Germán Belli (Perú, 1927)

 

 

¡OH ALMA MÍA EMPEDRADA!

 
¡Oh alma mía empedrada
de millares de carlos resentidos
por no haber conocido el albedrío
de disponer sus días
durante todo el tiempo de la vida;
y ni una sola vez siquiera
poder decirse a sí mismo:
“abre la puerta del orbe
y camina como tú quieras,
por el sur o por el norte,
tras tu austro o tras tu cierzo...!”
 
 
 
 

DESPUÉS DE MIL MUDANZAS

 
¡Oh hado mío!, después de mil mudanzas
de moral y de duelos y de escamas,
¿por qué no haces que vea ante mí un valle,
con lo dulce y lo propio solamente
de la rosa amarilla esmaltado?;
pues tras muchas mudanzas,
en mis contornos sólo de repente
veo un arrabal, restos de los amos,
y en medio de una de sus crueles calles,
un atril y un libro y un claro plectro
a los sedientos plagios destinado.
 
 
 
 
__________________
en "¡Oh hada cibernética!", Monte Ávila Editores, Caracas, 1969. 
 
 
(Fuente: Jonio González)

 

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