AGOSTO 1956
Me dejaste entrar en el fondo
de tu amor. Entornaste
el polvo.
Te vi reír en la linde del
polvo — y una nueva
ola te borró.
... La aridez que me conduce a tierras sin agua
— a la fuente.
... La tierra que sacia esta sed
— lejos de nosotros.
... sólo el aliento del horizonte
llegaba hasta nosotros — el
aliento del horizonte que empaña nuestro corazón
y que siega también al día
encarnado.
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trad. de Iván Salinas en "Periódico de Poesía", n.º 70, junio de 2014.
(Fuente: Jonio González)
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