lunes, 15 de julio de 2024

Teresa Calderón (La Serena, Chile, 1955)

 

PRIMERA VOLUNTAD

 
 
Si te es dado sobrevivirme
déjale al mundo un testimonio.
 
Escribe un cuento, por ejemplo,
y reconstrúyeme a punta de palabras.
Insiste hasta que no signifiquen más.
 
Di que yo tenía el privilegio
de oír claramente
cómo crecía tu barba
por las noches ciertas noches.
Describe mis manos en detalle cuando husmeaban tu pelo
y mis lágrimas, no lo olvides, por ningún motivo,
ni mis ansias.
 
Explica que tú eras una fiesta
y que tus besos yo salía a bailarlos.
Pero nunca te lo dije ‑explícaselo‑.
Refiérete en algún párrafo memorable
al zumbido de las olas,
a mi espalda tiranizada en la roca,
a todo el cielo para mis ojos,
al olor de los pinos, tú sabes, al verano,
las cartas
y al lenguaje pertinaz de los jazmines.
 
Declara todo lo que quieras si puedes sobrevivir
porque yo no. . .
 
yo no voy a estar para contarlo.
 
 
(Fuente: La Parada Poética)

 

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