En algún lado, alguien viene hacia vos con furia,
a una velocidad extraordinaria, viajando día y noche,
por tormentas de nieve, al calor del desierto, dejando atrás torrentes
y atravesando estrechos pasadizos.
Sin embargo, ¿él sabrá dónde encontrarte,
te reconocerá cuando te vea,
te entregará lo que tenía para vos?
Acá no crece casi nada;
de todos modos, los graneros están llenos de harina,
los costales se apilan hasta el techo.
En los arroyos corre dulce el agua, engordando a los peces;
los pájaros enturbian el cielo. ¿Bastará
con sacar a la noche un platito con leche,
con pensar en él de vez en cuando,
de vez en cuando y siempre, con sentimientos encontrados?
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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