SOBRE LA ATROFIA DEL VERBO
Cuánto me atraen los autores de segunda fila (Joubert, sobre todo) que, por delicadeza, vivieron a la sombra del genio de los demás y que renunciaron al suyo por temor a poseerlo.
La historia de las ideas es la historia del rencor de los solitarios.
Aun hallándonos a mil leguas de la poesía, dependemos de ella todavía por esa súbita necesidad de aullar, último estadio del lirismo.
Es fácil ser "profundo": no hay más que dejarse invadir por las propias taras.
El poeta: un espabilado que sabe atormentarse sin motivo, que se consagra con ardor a las perplejidades, que se las procura por todos los medios. Luego, la ingenua posteridad se apiada de él...
Casi todas las obras se componen de destellos de imitación, estremecimientos aprendidos y éxtasis robados.
En los tormentos del intelecto hay una decencia que difícilmente encontraríamos en los del corazón. El escepticismo es la elegancia de la ansiedad.
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en "Silogismos de la amargura", El Barco de Papel, Madrid, 1986. Trad. de Rafael Panizo. La imagen: E. M. Cioran (Emil Cioran, Rasinari, Rumania, 1911-París, Francia, 1995) por Sophie Bassouls.
(Fuente: Jonio González)
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