Dudas del otro lado de la puerta
Estoy diciendo las mentiras equivocadas, ni siquiera me sirven. Las mentiras correctas por lo menos serían llaves para abrir la puerta. La puerta está cerrada; las sillas, las mesas, el bol de acero inoxidable, yo misma que amaso pan en la cocina, seguimos esperando entrar, afuera.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib

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