miércoles, 15 de julio de 2026

Enrique Cadícamo (General Rodríguez, Argentina, 1900 - Buenos Aires, 1999)

 

 

 

 

 

 

LOS MAREADOS

 

Rara
Como encendida
Te hallé bebiendo
Linda y fatal.
 
Bebías
Y en el fragor del champagne
Loca reías
Por no llorar.
 
Pena
Me dio encontrarte
Pues al mirarte
Yo vi brillar tus ojos
Con un eléctrico ardor
Tus bellos ojos que tanto adoré.
 
Esta noche
Amiga mía
El alcohol nos ha embriagado
 
Que me importa que se rían
Y nos llamen los mareados
Cada cual tiene sus penas
Y nosotros las tenemos
Esta noche beberemos
Porque ya no volveremos
A vernos más.
 
Hoy vas a entrar en mi pasado
En el pasado de mi vida
Tres cosas lleva el alma herida
Amor, pesar, dolor.
 
Hoy vas a entrar en mi pasado
Hoy nuevas sendas tomaremos
Qué grande ha sido nuestro amor
Y sin embargo, ay, mira lo que quedó.
 
 

GARÚA

 

¡Qué noche llena de hastío y de frío!
El viento trae un extraño lamento.
Parece un pozo de sombras la noche
y yo en las sombras camino muy lento.
 
Mientras tanto la garúa
se acentúa
con sus púas
en mi corazón.
 
En esta noche tan fría y tan mía
pensando siempre en lo mismo me abismo
y aunque quiera arrancarla,
desecharla
y olvidarla
la recuerdo más.
 
¡Garúa!
Solo y triste por la acera
va este corazón transido
con tristeza de tapera.
 
Sintiendo tu hielo,
porque aquella, con su olvido,
hoy le ha abierto una gotera.
 
¡Perdido!
Como un duende que en las sombras
más la busca y más la nombra.
Garúa... tristeza...
¡Hasta el cielo se ha puesto a llorar!
 
¡Qué noche llena de hastío y de frío!
No se ve a nadie cruzar por la esquina.
Sobre la calle, la hilera de focos
lustra el asfalto con luz mortecina.
 
Y yo voy, como un descarte,
siempre solo,
siempre aparte,
recordándote.
 
Las gotas caen en el charco de mi alma
hasta los huesos calados y helado
y humillando este tormento
todavía pasa el viento.
 
 
 

MADAME IVONNE

 

Madmuasel Ivonne era una pebeta,
que en el barrio posta del viejo Montmartre,
con su pinta brava de alegre griseta
animó la fiesta de Les Quatre Arts.
 
Era la papusa del barrio latino
que supo a los puntos del verso inspirar...
Pero fue que un día llegó un argentino
y a la francesita la hizo suspirar.
 
Madame Ivonne,
la Cruz del Sur fue como un sino,
Madame Ivonne,
fue como el sino de tu suerte...
 
Alondra gris,
tu dolor me conmueve,
tu pena es de nieve...
Madame Ivonne...
 
Han pasa’o diez años que zarpó de Francia,
Madmuasel* Ivonne hoy sólo es Madame...
La que al ver que todo quedó en la distancia
con ojos muy tristes bebe su champán.
 
Ya no es la papusa del Barrio Latino,
ya no es la mistonga florcita de lis,
ya nada le queda... Ni aquel argentino
que entre tango y mate la alzó de París.
 
 
(Fuente: Henderson Espinosa) 
 

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