2 poemas de LA NOCHE DEL NIÑO
HALLAZGO LIMINAL
Vine a las palabras extrañas
por reencontrar la noche del niño.
Respiro el carbón de las calles del norte
sin lenguaje para volver a casa.
Aquí, en la isla de los cuervos,
salgo a acariciar la hierba por las tardes,
aprendo de los árboles que me hablan
y he sentido como hallazgo liminal
mi sonrisa indefensa de extranjero.
Reconocerme vulnerable
situado al otro lado
de los márgenes del entendimiento.
Sigamos resbalando por el hielo del mundo.
No importa perder, tampoco perderse.
OYE LOS VIOLINES RABIOSOS
Ahora que nuestra patria es la huida
comprendo que cuando era niño
viví en la música estos días contigo.
Visiones sonorosas que me dieron
la intuición de una ínsula extraña.
Sinestesias de violines coléricos
que hicieron de lo raro mi familia.
Hermana de fuego, tú me has traído
a unos paisajes que yo conocía,
aunque nunca los hubiera pisado.
Estos acordes de un hambre antiguo
dicen cosas que no sé que sabía.
Corrientes submarinas de mi ser,
pasillos melodiosos
uniendo las islas que amo.
Pareciera que el niño nos soñara escuchando,
narrador omnisciente, pequeño dios salvaje.
Tan sólo sed de vida, no le importa que duela
o a dónde nos conduzca y lo celebramos
sin saber a quién o a qué obedecemos.
Siempre acaba en exilio la canción del deseo.
Salvador García Fernández. La noche del niño. Ed. Huerga & Fierro. 2026
(Fuente: Voces del extremo)

No hay comentarios:
Publicar un comentario