La precisa palabra
que el poema reclama
no es la lengua
oculta del ojo,
con suerte,
glándula y hueso.
La palabra precisa
de otro vuelo,
de otra ceniza dispar
y otro soplo:
farsante,
puta triste,
cosita.
Se asciende al Ararat
cuando las palomas sonambulean.
-inédito-
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