S E C R E C I O N E S
A María Alejandra
Foto Hernán Díaz
El ser humano suda,
escupe, moquea,
llora, orina,
eructa, pee,
caga, vomita,
secreta pus, sangra,
menstrua, eyacula, pare,
amamanta
y emite literatura.
Esas son sustancias que expele,
son sus detritus.
De la literatura es de lo único
que el hombre no se limpia,
no se avergüenza.
De hacerlo en la intimidad
o de hacerlo público.
Hace uso de las palabras
para pedir lo que quiere,
para pedir un beso,
para pedir un préstamo,
para pedir la cuenta,
para pedir perdón,
para pedir auxilio,
para pedirlo.
Para ordenar la cena,
para ordenar la casa,
para ordenar sus ideas,
para ordenar una muerte.
Para escribir una carta,
una novela, un discurso,
un testamento, una oda,
un epitafio, un tatuaje.
El hombre usa la palabra
para lavarse de sus malos
pensamientos, de sus malas
acciones, de sus malos
deseos, y así,
libre de todo mal y
peligro, entrega
su obra. Secreta.
Cali, 1967
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