.
Por magia o sabiduría -arcana o burlona- se crearon mundos de esplendor y de miseria. Fueron enseguida entremezclados conforme a la ley de improbabilidades. Repartición semejante de bienes y entuertos no ofende en modo alguno la justicia más estricta y exigente.
Súbito e irresistible deseo de morder labios jugosos coralinos húmedos -de hincar pausadamente (pero fuertemente -pero implacablemente) los dientes en boca entreabierta. Sentir ahogarse en la propia garganta el grito de sorpresa- de dolor-
de goce de quien comparte tal acción propiciatoria y desconsagrante.
Rito alucinado -pero instante más vívido
que cualquier imagen deshojada del olvido.
.
De: «𝘏𝘢 𝘷𝘶𝘦𝘭𝘵𝘰 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘰𝘴𝘢 𝘢𝘮𝘣𝘢𝘳𝘪𝘯𝘢» (1989)
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)
No hay comentarios:
Publicar un comentario