Reinicio mi baile de la mañana.
No es la mañana. Y el espejo está sucio.
Mi casa estuvo vacía tres meses. Nadie lo tocó,
sin embargo sus manchas no dejan ver
el movimiento de mi cuerpo. Las cosas pierden
su nitidez en la soledad. Algo que no hice nubló
mi imagen. Algo que no habité la volvió borrosa.
Algo que no toqué se interpone ahora entre
mi imagen y mi cuerpo. La soledad de las cosas
también es eso. Unas manchas construidas en el vacío.
Una suciedad robando, el deseo de verse en movimiento.
Bailando. En la mañana, que es mediodía.
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