CANCIÓN PRIMERA
Se ha retirado el campo
al ver abalanzarse
crispadamente al hombre.
¡Qué abismo entre el olivo
y el hombre se descubre!
El animal que canta:
el animal que puede
llorar y echar raíces,
rememoró sus garras.
Garras que revestía
de suavidad y flores,
pero que, al fin, desnuda
en toda su crueldad.
Crepitan en mis manos.
Aparta de ellas, hijo.
Estoy dispuesto a hundirlas,
dispuesto a proyectarlas
sobre tu carne leve.
He regresado al tigre.
Aparta o te destrozo.
Hoy el amor es muerte,
y el hombre acecha al hombre.
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de "El hombre acecha" (1939) en "Cancionero y romancero de ausencias. El hombre acecha. Últimos poemas", Losada, Buenos Aires, 1963. En la imagen, Miguel Hernández (Orihuela, España, 1910-cárcel de Alicante, 1942) junto a su esposa, Josefina Manresa, Jaén, abril de 1937 (biblioteca virtual Miguel de Cervantes).
(Fuente: Jonio González)
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