El poeta
consagrado
finge
que roba bicicletas
y epopeyas subliminales,
ditirambos y conejos temblones,
finge
sus antiguos shellyes y maiacovskis,
sus acicaladas lecturas
de lacanes, steineres y sartres;
sin embargo,
picotea y copia
detrás de los tabiques
de tal o cual,
haciéndose el sabihondo y el huevón,
y se habla de influencias, descuidos y olvidanzas.
El chapucero poeta
galguea un plagio,
enciende antorchas triunfantes,
descose un costurón yámbico,
un telegrama,
una rima roma;
y, lo más pancho,
descarado y descascarado,
bailotea cumbia y fox trot,
le mete pa´delante
de punta en blanco,
retozón sinvergüenza.
Corolario:
se escriben 50 libros
y aparecen 500000 comentaristas,
parasitología que le dicen.
- Inédito-
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