viernes, 19 de julio de 2024

Jorge Lisandro Miljevic (8-10-1955, Villa Constitución, provincia de Santa Fe /19-7-2023, Ciudad de Buenos Aires)

 

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UN POEMA SIN TÍTULO 

 


No hay en mi voz
                           más voz que la mía,
no me atribuyo hablar por todos
(quizá repita, inconsciente, la voz de los muertos).
Hablo. Digo. Tal vez sea una forma de impedir
que el silencio se me pudra en la garganta.
Hoy no es un día más,
                         es un día menos que me queda.
Gritaría: ¡ilusión, no te olvides de mí!
Yo, que recuerdo todo,
padezco de olvidos innecesarios.
A veces hay voces, imágenes,
y las fechas se entremezclan,
como si llenara un vaso con gotas independientes
y sé que no es agua el agua
                                  ni lágrimas
                                  ni nada
sino gotas que se acomodan de manera inexplicable
en un vaso transparente del que bebo siempre
y que nunca, inexorablemente, deja de llenarse.
Estoy aquí, creo, como un presagio del ayer,
comprendiendo que nunca sorprenderé a nadie
y, sin embargo, hablo.
Y hay en mi voz silencios con el peso de toneladas,
hay días en que no sé si es antes, después o todavía.
Podría decir he mirado hacia atrás,
estoy diciendo, entonces,
hay un adelante, existen los costados,
mi palabra es un universo de trescientos sesenta grados.
Y por eso hablo, incluso en los extensos silencios.
No tengo alma, es ella quien me tiene a mí,
                                  me rige, conduce, orienta,
según sus caprichos inentendibles.
¿Será verdad, entonces, que hablo?
Decían: "debajo del cemento de las calles está la arena".
Filosofía de fuentón de hojalata, de pileta de lona.
Por lo tanto, detrás de tantos edificios, está el horizonte.
No hay voces que me hablen.
Yo no hablo por todos ni por nadie
                                 que importe.
Hablo.
En el silencio, en los gestos, en los ojos, hablo.
Recordar todo y no acordarme de nada.
Breve inquietud ante la/el mañana
                                   imprevisible,
                                     inconstante,
                                            vago.
Hablo desde el pasado implacable,
       desde estos años que tengo,
         desde un futuro que no sé,
              al que no asistiré,
         como nadie sabe, nadie asistirá,
el día en que me olvide con otros tantos olvidos.
Hablo
porque después
la nada.
 
 
(Fuente: Eugenia Cabral)

 

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