(Salir al ruedo)
(Salir al ruedo)
para Diego Presa
Y hoy me agarro a dos manos la entrepierna
que cuerpeara camino al paraíso
de los que abandonamos la caverna
casi cegados por la luz eterna
aunque no tambaleando en ese piso
de aserrín arenoso que el sumiso
recorre ya vencido en la taberna.
Llevo una espada que parte lo triste
y una furiosa fuerza que resiste
la burla de la plaza con estilo
y lloro a secas para estar tranquilo:
soy como Juana entre el fuego que embiste
aunque parezca la Venus de Milo.
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