CÓMO ME GUSTA EL PRESENTE
CÓMO ME GUSTA EL PRESENTE
Con su grupo de amigos, dejó que la escena
y mil veces. La misma era muy sencilla:
un túnel en llamas donde se aproxima
un tren por quemarse. Porque aquello
inexorable muestra su última condición:
que lo peor ha pasado y que no hay
advertencia previa, y porque anticipo
y suceso van de la mano, de la misma
manera que el hielo se integra al lago
ante el mínimo cambio de estación.
Lo que queda de la esfera pública
siquiera es proyecto, y una vida
sin marca personal no vale un centavo.
De este modo, no nacimos para ser meros
instrumentos. Sigamos con lo nuestro,
entonces. En condiciones normales,
las cadenas de azar marchan separadas,
pero golpean unidas. Una persona
carbonizada que supone serlo es parte
de la tripulación. La diferencia es que
se exhibe aliviada, con esa manera suya
de obtener placer de las experiencias
límites. El tren sabe que se funde a miles
de grados y, sin embargo, ingresa
con toda calma al túnel encendido.
(Fuente: Richeliú Richeliú)
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