sábado, 20 de junio de 2026

Tulio Mora (Huancayo, Perú, 1948)

 

 


 

EL LEGADO DE MI PADRE - III CUADRO

 

Entre tantos hijos y nietos,
con los ojos
asombrados del sendero
por el que ya estaba ingresando,
sé que me reconoció
porque me llamó con la mano
como cuando me reclamaba
unas monedas para el trigo de sus palomas.
 
Algo quiso salir del mudo nudo
de su pecho rendido y no pude oírle
o ya roncaba el adiós a penas
porque él se estaba adentrando
en una pampa donde miles de caballos galopaban
atronando la tierra
y dejando la imborrable sombra
de una quieta velocidad.
 
No podía ser eso todo ―despedirme
de mi padre sin saber qué consejo o secreto
quería revelarme―,
así que en ese momento le besé en la mejilla
y acercándome al oído
le dije en todo este tiempo no hemos hecho otra cosa
que repetir, repetir, repetir tu apellido,
en muy alta voz,
hasta que Mora nos devuelva Amor en las olas
que frotan las piedras con impetuoso rugir.
 
¿Alguien puede legarnos mejor regalo
que la sonoridad del único sentimiento
que anima al mundo?
 
Y entonces cerró los ojos
siguiendo el rastro de los caballos.
 
 
Aquí sobra la eternidad 2000-2011 (2012)
Lima: Fondo Editorial Cultura Peruana, 2012, p. 22
 

(Fuente: Óscar Limache) 

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