Todas las cosas, infatigablemente,
sueñan con escribir su propia historia.
Sigue la sombra al guijarro y al planeta,
la roca desprendida garabatea en la montaña,
el río seco deja su cauce en la tierra,
el animal sus huesos, el helecho y el pez
su modesto epitafio en el carbón,
la gota que cae
esculpe en la arena y en la piedra,
ni el más leve pie
posa sobre las losas del camino
sin que deje constancia de su paso.
Toda acción del hombre
mancha de nuevo un papel nunca en blanco,
el aire está lleno de voces que nos llaman,
el cielo de señales que miramos sin ver,
todo en la tierra
es memoria que quiere ser palabra,
no hay ceniza en el viento,
caminante en la noche,
fugaz estela bajo la solitaria luna,
moneda sin valor, árbol sin hojas,
que no cuente una historia
a quien sepa mirar,
a quien sepa escuchar.
(Fuente: José Luis García Martín)
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