FUNERALES DE ESTADO
2.
“…los peronistas / se convirtieron en los mejores
eclipses de sí mismos.”
Rafael Espinosa
Pero el amor no era lo suyo. La ropa, a la soga.
La soga, al cuello. El cuello, a la corbata.
La corbata, al ropero. Y así. Todos los días
salvamos del desastre personal a un número
impreciso de desdichados, con sólo poner
en marcha el conteo previo de las asociaciones.
Parece un juego donde nadie desaparece
y, sin embargo, a veces sucede. La forma
en que un coche surge a contramano
a toda velocidad por una cortada desierta,
con varios pasajeros adentro, y donde sólo
uno de ellos grita mi nombre para que despierte
del sueño de ser nombrado, aunque ninguno
de los ocupantes se dé por enterado. Esos tipos
no conocieron nada que haya desordenado
alguna vez sus cabellos ya raleados. Como
si el campo de elección fuera la tradición
de voces largadas sin destino que recoja
una simple llamada perdida, haciendo suyo
el nombre propio que no le corresponde.
16 de junio de 2021
(Fuente: Alicia Silva Rey)
No hay comentarios:
Publicar un comentario