Aquí,
la ramita de cedrón
y la mutable habilidad
del viento
entre la justicia solar
y el rubor
del concepto,
la categoría
y el objeto.
Aquí,
la mocedad perdida
de mi yegua
que se desintegra
bajo el chañar
y las estrellas.
Aquí,
la frontera traviesa
que se agarrota
como
Eros y Tánatos,
esos obtusos tahúres
que no esconden
sus fraudes.
- Inédito
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