A FRAY LUIS DE LEÓN
For in the end, freedom
is a personal and lonely battle.
Alice Walker
Porque la piedra se deshace
al ras de la palabra
tu voz humedecida
se filtra entre las grietas
de las celdas del alma
y los siglos se enredan
al girar de la tierra
levantando murallas
germinando enormes
arboledas de acero
y tu voz sin embargo
sigue manando quieta
deposita semillas
que dan luz a otra forma
de vivir
de mirar
de ser libres sin esto
que nos da por llamar
libertad.
SOBRE EL AMOR
Un día se hace la luz sobre un olvido de agua,
se aprende a hablar de nuevo y el lenguaje
nos sabe a girasol sediento de milagros y urracas,
todo es viejo en la tierra y sin embargo
el cuerpo se convierte en misal, en predio abierto
a la verdad del otro,
todo llueve, se inunda, se agradece,
el perdón se suspende de la frente que rueda
maravillada sobre la piel del mar que se recorre.
Un día se hace la luz sobre la inercia
y creemos completamente en la parábola
del humo y de la arena
y nos brota el cuerpo de una costilla imaginaria,
abrimos los aljibes y bebemos
y nos llenamos el cuerpo de ese otro
que nos adornó de savia y de presagios
Un día se hace la luz sobre la tentación del vientre
y creemos en Dios y oramos con los labios
prendidos sobre el cuello que amamos
y somos una balsa que transporta
a los últimos creyentes del diluvio.
ARDER EL CUERPO
Arder el cuerpo.
Esta mañana al regresar a casa una mujer
se prendió fuego.
Comenzó su ritual al rociarse la ropa
de un líquido amarillo
y en cuestión de segundos las leves amapolas
de su falda adquirieron
cierta vida de planta.
Sin previo aviso entonces,
encendió los fósforos y un fuego luminoso
la volvió carta negra, letra gruesa
gritando.
Nadie hizo nada, nadie.
Arder el cuerpo.
Dos o tres transeúntes le lanzaron sus sacos
y una niña de nueve le lanzó un cubo
de agua.
Todo fue tarde, todo.
En cuestión de segundos una mujer se baña
en cenizas y escombro.
Razones sobran para probar el fuego.
El infierno es mejor que otros infiernos.
De todo lo que fue por tantos años
esa mañana apenas queda reconocible
una amapola de su falda.
Y un niño que la llora cuando llega
y ya no la ve sentada afuera
del zaguán de su casa.
(Fuente: Henderson Espinosa)
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