EL MUCHACHO SALTARÍN
1.
He aquí el muchacho saltarín, el muchacho
que salta mientras hablo.
Está a sus anchas en el camino real,
a oídos de la casa alta, su ciego
alero, los árboles; conozco este lugar.
La senda, en gruesas líneas fuera del campo de visión,
se acaba en cualquier parte pero no en Lyonnesse,
aunque es de Lyonnesse de donde he de traerte,
por huertos tenebrosos, a través de las lomas
de tojo de la antigua tierra comunal
devuelta en todas partes al futuro de la memoria.
2.
Brinca porque siente una seria
alegría al brincar. Los ojos de la chica
tienen vedado el paso, o bien ella
está a un paso, a cubierto, y nosotros,
sin saber cómo, debemos saberlo.
Apuesto que idolatra su cabeza plebeya
de balín, sus aladas zapatillas de lona
de nuevo Hermes, su abollado casco de juguete
sujeto con elásticos. Está ganando
una guerra justa y trascendental
contra la gravedad.
3.
Tal vez sea un caso de levitación. Yo
podría hacerlo. Dar a su nuevo cuerpo
mi remembranza. Tales incidentes ocurren.
4.
Sigue saltando, saltarín; el muchacho que fui
grita vamos.
XIII
¿Qué vidas que se esconden en Dios? ¿De quién?
¿Quién puede decir ahora lo que ha tomado, o dónde,
o cómo, o si es que fue recibido:
cuán abandonado, despojado, arraigado, tamizado, diseminado por todas partes,
podrido en tierra vegetal, aceptado
como concreto civil, bloques
de cemento reforzables:
vertido en el Danubio, el Rhin, el Vístula, cubierto
con el lodo Báltico y Póntico:
cometido in absentia para la solemne elevación,
Trauermusik, musique funèbre, música
fúnebre, para hombres y mujeres,
voces repicando a capella,
hechas para coros con dos cuerdas, metales congregados,
intérpretes elegidos alzando trompetas barrocas,
como sopladores de cristal, invenciones
de un orden superior?
CANCIÓN DE SEPTIEMBRE
Indeseado pudiste haber sido, intocable
no eras. Ni olvidado
ni pasado por alto en el momento correcto.
Como era estimado, moriste. Las cosas marchaban,
suficientes, hacia ese fin.
Tanto Zyklon y piel, terror
patentado, tanto llanto de rutina.
(He hecho
una elegía a mí mismo
es cierto)
Septiembre engorda en las viñas. Las rosas
se descascaran desde las paredes. El humo
de fuegos inofensivos llega hasta mis ojos.
Esto es demasiado. Esto es más que suficiente
***
(Fuente: Henderson Espinosa)
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