sábado, 20 de junio de 2026

Elianne Santiago (México)

 

 

HORIZONTE

 

Un diente de león
al amparo de un niño
es semejante al amor
sobre esta tierra. 
 
Lo vi alguna vez:
una criatura en brazos
resguardaba intacta
la fragilidad
de ese ramillete de luz. 
 
Distante visión,
fugaz siempre:
el destello de la dicha.
 
Y qué se puede esperar
de aquel a quien todo
le ha sido arrebatado
y a quien únicamente
se le ha concedido
la gracia de mirar.
 
En el suspiro,
quizá pierda lo poco
que posee:
su continuo persistir
entre la noche,
su resguardo seguro
en la calma.
 
Por perseguir la espiga
que arrebata su aliento,
por creer que es posible
sostener –sin malograr–
la dulzura entre las manos.
 
Olvidado de que
en tales afanes
habrá de perder
su mínima tajada
de paz, concedida
como único abalorio.
 
Ignorante de que,
dentro suyo,
un valle de vilanos
se extiende
presto a elevar
uno a uno
sus deseos.
 
Pero, en tal extravío,
quizá recuerde
que basta
con cerrar los ojos
para albergar
la inmensidad
del horizonte.
 

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