sábado, 14 de octubre de 2023

Louise Glück (EEUU, 1943 - 2023)

 

MÚSICA CELESTIAL

 

Tengo una amiga que aún cree en el cielo.
No es que sea tonta pero, aun con todo lo que sabe, literalmente habla con Dios.
Cree que alguien la escucha en el cielo.
En la tierra es excepcionalmente competente.
Valiente también, capaz de enfrentarse a lo desagradable.
 
Encontramos una oruga agonizando en la arena,
mientras hormigas glotonas se encaramaban sobre ella.
Siempre me conmueve la debilidad, el desastre, siempre estoy dispuesta
a luchar contra lo vital,
pero también soy tímida, cierro rápido los ojos.
Sin embargo mi amiga fue capaz de mirar, dejar que todo sucediera
de acuerdo con la naturaleza. Por mí intervino,
apartando algunas hormigas de aquella criatura destrozada, y la dejó
al otro lado del camino.
 
Mi amiga dice que cierro los ojos a Dios, que es lo único que explica
mi aversión a la realidad. Dice que soy como la niña que
esconde la cabeza en la almohada
para no ver, la niña que se convence a sí misma
de que la luz provoca tristeza—
Mi amiga es como una madre. Paciente, instándome
a despertar ya adulta como ella, una persona valiente—
 
En mis sueños, mi amiga me recrimina. Andamos
por el mismo camino, solo que ahora es invierno;
me dice que cuando amas el mundo escuchas música celestial:
Levanta la vista, dice. Cuando levanto la vista, nada.
Sólo nubes, nieve, un revuelo blanco en los árboles
como de novias saltando a gran altura—
Luego tengo miedo por ella; la veo
atrapada en una red lanzada deliberadamente sobre la tierra—
 
En la realidad, nos sentamos a un lado del camino, viendo el atardecer;
de vez en cuando, el reclamo de un pájaro rompe el silencio.
Es este instante lo que tratamos de explicar, el hecho
de que nos sintamos en paz con la muerte, con la soledad.
Mi amiga dibuja un círculo en la tierra; dentro, la oruga no se mueve.
Siempre trata de hacer algo íntegro, algo hermoso, una imagen
que pueda existir separada de ella.
Estamos muy calladas. Da tranquilidad sentarse aquí sin hablar,
la composición
fija, mientras se oscurece de repente el camino, el aire
se enfría y aquí y allá las rocas brillan y relucen—
Es esta calma lo que ambas apreciamos.
El amor por la forma es amor por los finales.
 
 

poemas traducidos por el equipo de Poética 2.0.
 
 
(Fuente: Adriana Hoyos)

 

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