De memoria
El viejo poeta que iba a caballo en invierno quedó cara a cara con un ladrón que había molido a palos su caballo. De una vez por todas, se reconocieron sin que mediaran palabras; uno le puso al otro un cuchillo reluciente en la garganta mientras el otro le ofrecía el terciopelo ensangrentado de su animal para mostrar que él también había pasado su vida de contrabando por cada hora concebible.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib

No hay comentarios:
Publicar un comentario