El aquí
entre cuarzos
y liebres mojadas.
Tibio regazo
a la vera del dios
replegado,
bautismal,
no efusivo.
Y un rayo,
no un brazo,
apenas tendido
al socorro:
una ganga,
señal convenida,
cosita que se esfuma.
Sólo violencia
por doquier:
los indefensos,
los estallados,
los abajo de las nubes,
los que ponen el cuero
y el olvido los cobija.
Y los que administran
el tinte azul
de la memoria,
accesorios quirúrgicos
para expandir
himnos y farsas,
patrias de vapor y carbón,
cacarean
letras borradas
con lenguas verdugas
y ardientes bolsillos
por el precio pagado,
en el debo hacer
y en el debo arrastrar.
El viento:
una fogata barrida,
un olmo a punto de morir,
nada se mueve,
ni gruñidos ni jadeos,
excepto esas ovejas
en eso de parir.
- Inédito -
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