miércoles, 3 de junio de 2026

Enrique Winter (Chile, 1982)

 

 

Islario

Los músicos se van
                                    sigue el sonido
y no hay manera de mermar el soplo
entre el metal y las maderas vivas
como quienes bajaron de la escena
a descansar
                      también las olas rompen
sin sus barquitos de papel
                                               piratas
que luego se retiran en la espuma
de la arena
                      Si nadie es una isla
puedes llegar a serlo tras la música

Por qué no fuiste a la carrera cómo
vas a saber si al fin te gusta
                                                    llora
tu hijo si no viste los caballos
como te dije frente a los carteles
papá y así después te gusta mucho
Ni en pintura
                            quizás pintados sí
el mayor enemigo es tu entusiasmo
cuando con cuatro años te pregunta
cómo es que vives en el teleférico

Sobrevuelas las venas de los Andes
como ríos abiertos y aturdidos
sobre la plancha gris de tus grabados
en lo que fuera o tal vez no tu casa
Parece una maqueta donde duermes
y la mesa de centro igual
                                              así
la usas y tu hijo es quien la llama
„Insel“ isla en su lengua mas las lenguas
maternas se defienden de invasores
en sus barcazas
                            arcoíris plástico
de paw patrol playmobil y cuánta huifa
encuentras sin buscarla entre las ferias
de esta isla
                       Llegaron de visita
y frente al río son los encallados
hablando aún del corte de la lengua
lagartija que sola trepa al sol
de este silencio
                             Cuántos los machetes
para las lenguas de las islas
                                                  bocas

de las aguas chilenas y te piden
escribir
                imagínate pues como
quien grita auxilio en una isla o lanza
una botella al mar
                                 al mar de plástico
Vivías en la isla y tu mejor
amigo en blanco y negro
bien pudiste
citarle Nadie es una isla
                                             sobre
el reguetón y el guitarreo cuando
tanto se parecían y él estaba

vivo:



(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

 

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