PUNTA LARA, 2040
Yo era poeta
antes de la IA.
Ahora ya no sé
si soy humano.
Habrá que aprender
de los ajedrecistas
que acumulan años
vencidos por las máquinas
y aun así sobrevivieron.
O habrá que poetizar
el algoritmo, pensarlo
como la génesis
del nuevo logos
y, por ende, la estructura
del mundo fenoménico
a deconstruir.
Yo no sé.
Acaso peque de conservador
o haya en mí un exceso
de romanticismo
o simplemente sea el miedo.
Recuerdo mi fascinación
en los inicios de la IA.
Era el Aleph de Borges,
era la panacea.
Ahora ya no sé.
Tan rápido
todo lo ha invadido.
Tampoco es que antes
no hubiera oprimidos.
La antítesis burguesa
no fueron los trabajadores
explotados en las fábricas.
Llegamos por fin
al fin de los tiempos
tantas veces anunciado,
tantas veces proclamado,
que muy pocos lo vieron venir.
Habrá que aprender
de los ajedrecistas
o desenchufar
todas las máquinas
o poetizar el algoritmo.
¿Y para qué?
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