Cadena de sueños
Quién puede dormir cuando ella...
a cientos de millas oigo ese vasto aliento
avivar sus cubiertas agitadas.
Cicatriz tras cicatriz
los eslabones
rechinan una vez.
Navegamos madre en un océano sin barcos.
Piedad por nosotros, piedad por el océano, navegamos.
Líneas
Mientras hablo con mamá ordeno cosas. Lomos de libros junto al teléfono.
Clips
en un cuenco de porcelana. Residuos de goma manchan la mesa. Ella habla
con nostalgia
de la muerte. Empiezo a girar los clips en la dirección contraria.
Fuera
de la ventana la nieve cae en líneas rectas. A mi madre,
amor
de mi vida, le cuento lo que almorcé. Las líneas caen ahora
más
de prisa. El destino añade peso en los extremos (para apresurarnos)
quisiera
decirle: es señal de la misericordia de Dios. Ella no me retendrá
dice, ella
no me pasará factura. Los milagros se escurren sin darnos cuenta. Los
clips
están eternamente alineados. ¡La misericordia de Dios! Cuánto tiempo
la sentiré
arder, dijo la niña intentando ser
amable.
Nuestra fortuna
En una casa al atardecer la lección final de una madre
devasta el poniente y sella el pacto.
Mira por las ventanas al anochecer y verás gente de pie.
Somos así, teníamos un pretexto para estar dentro.
Llegó el día, cortamos el fruto (cortamos
el árbol). Ahora estamos fuera.
Aquí hay una deuda
saldada.
Sin puerto alguno
En la antigua lucha entre hálito y muerte, se concede un último sueño.
Aceptamos una oferta por la casa.
En la suma de las partes,
¿dónde están las partes?
En silencio (allí) aguardan hojas y ventanas.
Nuestro tendedero desnudo corta la inclinación de la noche.
Y en su grito por el perdido atuendo de la luz celestial
ángeles y detritus nos reclaman al flotar por nuestra cancela aún cerrada.
(Fuente: Henderson Espinosa)
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