sábado, 25 de julio de 2026

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

 

NO AMO OTRA LENGUA

 

No es mi lugar Gaza. No lo es Irán.
Tampoco las tierras polacas
donde naciera mamá. No hablo
otra lengua. No amo otra lengua.
Sé que no hay otra tierra desnuda
como la que está tan expuesta
a los cantos homéricos. Algún día
la encontraré. Pero no es ese mi lugar.
No tengo lugar en este mundo.
Vivo ora en una caverna, ora
en una sala de guardia de hospital.
No en Gaza. No en el Líbano. No en Irán.
Amo sus banderas, víctimas de los mapas,
¿pero veo los rostros de todos aquellos
que están siendo asesinados? ¿Conozco
los nombres de sus mártires? ¿Protegeré
sus sueños y seré el canto de los que no
tienen cantos, allá, aquí, ahora? Amo
sus banderas como amo mis islas
desde niño. Sin embargo seseo, siseo,
balbuceo. Soy el insecto de un poema
que yace, muere, en su letra. Demos
a luz otro país. Demos a luz otra memoria.
Dame a luz otra vez, madre, para que pueda
beber la leche del país donde naciste.
Me abrazo a la arena del Vístula y amo
tu sombra, tus palabras, que convirtieron
al río en una aguja con la que se tejió
mi historia. Amo Gaza. Amo Irán.
Por caminos distintos nos unen lenguajes
distintos. ¿Dónde están mis primeros escritos,
los libros que leíamos? ¿Dónde sino tan lejos
está mi lugar? No hablo otra lengua,
no amo otra lengua.

 

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