No soy
quien abrace al yo
que impone
Freud y sus lanceros.
No soy
quien recolecte
cacas con palitas y sesiones.
No veo
al yo
que ha carcajeado
con manzanos,
prisiones técnicas
o ventanas
que arrojan querosén y pastillitas.
Aquí
un gatuperio,
una taxonomía de la psiquis
tan engreída como la otra,
aquella de los marsupiales y monotremas
que sirvió para una eficiente explotación
del planeta.
A la basura papiros,
la piedra conductual
y la derrota de cuantos azules
que merodean
investidos neorreligiosos.
- Inédito -
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