LOS HILOS AZULES DEL TIEMPO
Los hilos azules del tiempo
Te han enredado en mi sienes
Siempre recordaré
tu pelo
Después de la amargura
Tantos otros pasos vacíos
del otro lado del olvido
muerte de tantas muertes
aún vivo
un brillo de ojo claro
está montado en mi vista
todo el ardor de tu belleza
puede oírse en voz baja
en todos los días de mi voz
un signo perdido transformado en mi espejo
una dulzura en la confusión de mis sueños
un calor entre los fríos pechos de mi noche
Yo muero de mi vida
Yo aún no he terminado
Te traigo todavía
el fuego de mi amor.
MÁQUINA INÚTIL
Una máquina para hacer ruido
que resopla y ruega y proclama
no sólo para mantenerte callado
tal vez no para divertirme
construida con palabras desorientadas
para decolorarse unas a otras
para entrar en la profundidad del grano
para perforar todos los granos
para pasar a través de las perforaciones
para bombear el agua impregnable
cuyo curso ruge sin sonido
una máquina para capturar este silencio
para poner un poco en tu oído
un gran aleteo de alas inútiles.
¿QUIÉN POSEE QUÉ?
¿Quién posee lo que hay en estos corrales? ¿Quién posee
esa montaña cercada hasta la cima,
los pacientes muros, el dorado trigo, los almendros?
¿Serían tuyos, tuya estos bellos dominios,
esa casa ese precioso pequeño estanque,
el niño que llora en el césped?
¿Ah! quién sabrá cómo retener entre sus manos
los muros que se derrumban, la flor inmutable,
las herencias desmembradas, las fuentes que se secaron?
¿Quién leerá los nombres de esas familias muertas
en el musgo de tumbas olvidadas?
Y el viento, las rocas, y la muerte, ¿a quién le pertenecen?
(Fuente: Henderson Espinosa)
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