LA MIRADA
Donde los demás no ven
se detiene la mirada que soy.
Sin ilusión, sin presunción.
Dejo el misterio como carnada
de peces de otro mar sagrado
que nunca fue mi reino.
Pierdo fondo, es verdad.
Hace agua la conciencia.
Y lo que digo es cosa de empezar
a decirlo de nuevo.
Cosa de nunca acabar.
Sufro la hipnosis, la refracción,
la dilatación
de otra mirada que ya no soy.
Y de este espejismo surge acaso
mi lenguaje,
el que nadie
sabe al menos que construyo
con desdén.
.
De: «𝘓𝘢 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘥𝘢» (1970)
Guillermo Sucre Figarella fue un poeta venezolano 
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