sábado, 25 de julio de 2026

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

Ella
de ligeras náuseas,
sobre las vías del tren,
ni haciendo pie,
desesperado lo fluyente. 
 
Tapado negro,
niebla sudada.
 
Ese 24 decembrino
de heladas hoces. 
 
Una estocada,
tono triunfal
en velo morado,
un rencor
prorrumpido,
los sollozos,
un obstinado pánico,
rictus
que recelaban párpados
y le volaban la cabeza.
 
Ella,
de repente
cae.
 
El tren se aproxima,
implorados hierros.
 
Ella,
desde la sangre en la boca
al tobillo frustrado,
desde el metal mordido
y la herradura carnosa.
 
Alguien grita
alguien chista,
alguien fuma,
alguien tararea,
otro vende chocolatines.
 
Y ella
se agarra del aire,
de las agüitas se aferra,
en cámara lenta,
la estación Lanús
de reojo
en el instante. 
 
Ceguera,
sal y cal,
golosía rasante;
su cuerpo recorre
el espacio meditado
entre el cáncer y la preñez,
en sucesivos planos,
clamores mudos
y opuesto equilibrio.
 
Dos, cinco, una docena de horas.
 
Conceptos, nitidez, arañas encostradas. 
 
Noble hija,
pluma,
conveniencia
e indisposición,
hojalata,
nogal de muebles.
 
Ríen
los tapices,
casi flecos,
preparan su futuro.
 

- Inédito -

 

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