¡oh soledad! Si yo debo habitarte
¡Oh soledad! si yo debo habitarte
no dejes que suceda entre revueltos
y oscuros edificios; escalemos
al cerro, mirador de donde el valle,
su falda en flor y el río cristalino
se anudan; déjame llevar tu guardia
entre el ramaje, donde el ciervo salta
y ahuyenta a las abejas del pistilo.
Aunque feliz contigo los descubro,
la dulce charla de una mente limpia,
cuya palabra traza ideas finas,
place a mi espíritu; y de seguro
la mayor dicha humana es la que arriman
almas gemelas hacia tu guarida.
(traducción de Enrique Winter)
TRADUCTOR INVITADO: ENRIQUE WINTER
Esta semana le cedo el mando a Enrique Winter, extraordinario poeta, narrador, ensayista y traductor chileno. Considero a Enrique una de las mentes más lúcidas, abiertas y generosas de mi generación de poetas, y tengo el gusto de contarlo entre mis principales interlocutores, tanto en la poesía como en la vida, que a esta altura del partido vienen a ser cada vez más lo mismo.
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)
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