miércoles, 29 de julio de 2026

Nora I. Cappelletti (Buenos Aires)

 

 

Antes del colapso 

 

alguien vociferó y el universo colapsó.
no fue solamente una palabra,
fue el instante
en que todas las posibilidades
dejaron de serlo
 
una frontera se puede romper
con una palabra,
una palabra puede incendiar un puente
que tardó años en construirse
 
un presidente
insulta a otro presidente.
un socio
se vuelve enemigo
 
luego, un hombre es entregado
a la multitud.
no hace falta tocarlo,
basta con señalar.
el dedo es una forma de la piedra:
importa quién la arroja
pero también quién mira.
quién calla. quién explica.
quién convierte la violencia
en “temperamento”,
la humillación en “sinceridad”
 
alguien pregunta
qué precio tiene una palabra
cuando la pronuncia el poder.
responden:
“es su manera”
acaso toda barbarie
comience allí,
en esa pequeña forma de absolver
el ultraje
“es su estilo”
“es auténtico”
“es así”:
tres puertas cerrándose lentamente
sobre la misma habitación
 
un país se acostumbra
primero a la voz.
después al insulto.
después al ultraje.
después a la piedra.
hasta que un día la barbarie entra
sin romper la puerta.
se sienta a la mesa. y alguien,
con absoluta naturalidad,
dice: es así. 
 
tal vez el país no se degrada
cuando el poder habla desde la barbarie.
tal vez se degrada cuando la ferocidad
encuentra una justificación,
cuando el insulto se lee como “identidad”
 
quizás la ferocidad
sea una partícula
que nadie quiere detectar.
está aquí y no está aquí.
pero existe una extraña física
de los pueblos:
cuando demasiados observadores
aceptan la violencia
como una propiedad del paisaje,
la violencia deja de parecer violencia.
se vuelve costumbre,
se vuelve “estilo”
 
quizás el verdadero experimento
no sea saber
hasta dónde puede llegar
un hombre con poder.
quizás sea descubrir
hasta dónde llega
una sociedad
cuando decide qué no mirar
 
porque están entrelazados
el que insulta y el que calla.
el que señala y el que justifica.
el que arroja la piedra y el que dice
que la piedra forma parte
de un “modo de ser”
 
mientras tanto,
en algún punto invisible del universo,
una palabra despierta otra palabra.
y otra.
y otra.
hasta que alguien pregunta
qué clase de país hemos construido.
y la pregunta, por un instante,
queda suspendida
como una partícula
antes del colapso…
 
…o de la reacción…
 
porque todavía,
aún,
es posible…
 
pero es necesario coraggio!  
 

 

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