Primero está la soledad.
En las entrañas y en el centro del alma:
esta es la esencia, el dato básico, la única certeza;
que solamente tu respiración te acompaña,
que siempre bailarás con tu sombra,
que esa tiniebla eres tú.
Tu corazón, ese fruto perplejo, no tiene que agriarse con tu sino solitario;
déjalo esperar sin esperanza
que el amor es un regalo que algún día llega por sí solo.
Pero primero está la soledad,
y tú estás solo,
tú estás solo con tu pecado original —contigo mismo—.
Acaso una noche, a las nueve,
aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina dentro ti,
y te vuelves otro, menos amargo, más dichoso;
pero no olvides, especialmente entonces,
cuando llegue el amor y te calcine,
que primero y siempre está tu soledad
y luego nada
y después, si ha de llegar, está el amor.
Nota: Hoy, desde Hermeneuta, queremos felicitar por su 79 cumpleaños al poeta colombiano Darío Jaramillo. Entre sus galardones figuran el Premio Nacional de Poesía (2017) y el Premio Internacional Federico García Lorca (2018). Para la ocasión ofrecemos este poema, donde habla de la soledad y del amor. La primera, como una condición inevitable, y el segundo, como un regalo (y no una necesidad desesperada). Lo tomamos de “Poemas de amor”, una de las obras más leídas de la poesía hispanoamericana contemporánea.
(Fuente: Hermeneuta. Revista cultural)
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