Saint of me
Nada sobra en la escena.
Me subiré a la mesa del banquete
y mondaré los restos del festín,
el decorado hecho de frutas vivas.
Me volveré anterior a la civilización
por mi forma de morder una manzana.
Oh, damisela en peligro.
Ella no sabe que no es imprescindible
ser una excelente persona.
Que con cierta decencia
y funcionar
alcanza.
Me subiré hasta el techo de la noche
y reinaré sobre el invierno.
Arderán profecías no leídas
en un tambor de lata de veinte litros.
Oh, damisela en peligro.
Ella no sabe que no es obligatorio
ser feliz. Que con un poco de alegría
alcanza para seguir vivos.
Oh, damisela en peligro.
Te veré levitar sobre los piletones
por la fuerza centrífuga de tus virtudes.
Tocaré con la punta de mi dedo índice
la suela de tu zapato mientras subes.
Arruinaré con una sola mirada cómica
la unción piadosa de la perversión.
Oh, damisela en peligro.
No me tendrán,
lavadores de pies.
No tendrán nada mío.
Ni los borrachos,
ni los mendigos,
ni las autoridades del éxtasis.
Oh, damisela en peligro.
Ella no sabe todavía
que el mundo es una larga línea verde.
Ella no sabe que el cielo es un manto.
Que de todos modos somos inocentes.
Que son los grandes climas
los autores de las cosas.
Nosotros, sólo
seudónimos.
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