sábado, 25 de julio de 2026

Enrique Mercado (España, 1965)

 

 

 

Que soy como un peluche viejo y despeluchado,
que ya no soy "the new kid in town",
que mi obra se fue haciendo más arisca,
con más aristas,
menos complaciente con vuestro mundo adocenado e inamovible,
que me adelantó la siguiente generación por la derecha,
más rápida de reflejos y dispuesta a pasar por el aro,
que desaparecí diez años como Rimbaud
porque no quería mirarme en el Salón de los Espejos de Versalles,
que cuando empecé a publicar de nuevo,
en editoriales diminutas que no llegaban a la superficie del mainstream,
mirasteis para otra parte,
y hasta hubo alguien que me llamó
"espectro del pasado",
que a pesar de que me visteis inofensivo
para vuestros intereses tardocapitalistas,
algo en vosotros se removió,
porque más allá de vuestros malos augurios
había sobrevivido a todos los desastres.
 
Sólo por ser vuestro grano en el culo
me alegro de seguir escribiendo lo que me sale de la polla,
y lo que más me alegra
es que no podáis meter la tijera
de vuestros prejuicios,
y que todo fluya por un río secreto
que ya navegaron Kafka y Valle-Inclán,
qué me importa si en las bibliotecas
no están mis libros entre los códigos MEQ y MES,
qué me importa el anonimato atroz al que sometisteis una obra que no se pliega ni se arrodilla,
qué me importa nada si al final no quedará rastro de esta absurda batalla
de las Termópilas,
porque vosotros,
gerifaltes de antaño y hogaño,
nunca habéis tocado
las uvas de la verdadera literatura,
no habéis degustado el zumo,
si acaso el ollejo, lo agraz,
qué sabréis vosotros de la dulzura,
capitostes.
 

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