EL POETA DE HOY DÍA
Por diferente le ha tocado lo peor,
pero nadie le cree, ni siquiera su mujer.
Antes era incontenible su deseo
una vez haber puesto en blanco papel
el punto final
salir corriendo a leer a sus amigos
aquello en que se le había ido el día
o la vida,
aquello que estuvo en su sueño_
luz al final del túnel,
sombra que siempre regresa
a buscarlo,
grito que sólo él escucha y calla
y se le vuelve en sus ojos una rosa.
Una rosa que va
de dónde no hay nada hasta él.
Sí, saldría corriendo y hallaría a ese amigo (o amiga), hypocrite lecteur,
con tragos de por medio o tal vez ninguno,
sino la sola escucha necesaria de quien después de todo no es un enemigo rumor.
una metáfora, un simil,
!oh, horror, literatura!
Cadáver insuficiente y nada exquisito.
Le ha tocado tragarse todas sus palabras o vaciarlas en un libro que los de autoayuda
no dejan ver en la librería.
Le ha tocado decir la verdad y por eso ser expulsado de todas partes
y de ninguna.
Cada día, si puede, si las tareas cotidianas se lo permiten, si su mujer
no lo requiere para asuntos más sensuales que hacer el mercado,
esa rosa que al final de la nada le enmudece,
viene a encontrarlo con los pétalos abiertos,
porque después de todo no está solo
y lo sabe.
en El poeta de hoy día. C.S. 2013. en Poemas selectos, 2026.
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