RECADOS
1
En mi villa, entre olivos y mosaicos.
Me pregunto:
Estará mi nombre
en el hablar quedo
de los espías del César.
Mis pasos
en el ojo de la corte.
Amo la vida.
Pero más
amo a Roma.
2
Más veloces
que un auriga
corren los días.
Es momento
de sacudir el alma
como un árbol.
Que caigan los frutos
a mis pies.
Y más allá
de las tapias.
Oh, Marcia.
No cantar
es pasar como una sombra.
3
Lo digan heteras
o senadores.
El presagio de las pitonisas
no está en el templo de Apolo.
Tampoco en el vuelo de las águilas
ni en el canto de las alondras.
Alma de oráculo
tienen las crónicas.
No dejes en la oscuridad
los viejos días.
No mirar el ayer
es perder los pasos.
Una y otra vez.
Con escombros
levantar la casa,
hasta quedarnos sin amaneceres.
Sólo el viento
barriendo el polvo.
Oh, Marcia.
Busca luz
en la memoria.
4
El pasado
sea quizá,
releer el texto
que se escribirá mañana.
Oh, Marcia.
Efímeros
como el rocío
son sus juramentos.
5
Marcia.
Pagan fortunas
a quien no vale
lo que vale un as.
Donde
no es oportuna la espada
llegan los denarios.
Para los pueblos,
siempre
hay más cadenas
que alas.
Oh.
Que la noche
huya en la desmesura
como una yegua azabache.
En manos del enemigo.
Es un don
no haber nacido.
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