Pobre iluso que creyó
que escribiendo poesía
se iba a ganar la esperanza
que cada verso derrotaría
el hambre la pobreza y la guerra
sin saber que el hambre
se terminaba con el pan
la pobreza con el oro
la guerra con más guerra
pobre tonto acostumbrado
a los buenos augurios
que toda poesía es hostil al capitalismo
que los poetas no mueren quedan encantados
que no hay fruta prohibida
ni paraíso que la reclame
infeliz haciendo sombra
Ingenuo subido a los árboles
inocente poniendo el pecho
amoroso ahogándose en la lluvia
¿quién le habrá hecho creer
quién lo bautizó con agua del desierto
quién lo mando a perder
entre tanta baraja marcada?
ahora que ya es tarde
no valen las preguntas
ni siquiera valen las respuestas
solo el grito y los fantasmas
solo una cruz de madera cansada
solo los verbos de cenizas
solo la fe en los puertos
antes de que el silencio
vuelva la página y todo se olvide
y una vez más todo vuelva a comenzar.
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