sábado, 12 de diciembre de 2020

Gustavo Roumec (Río Negro, Argentina)

 

 

MEDUSA

 
 
Yaces
entre los olores
de los peces muertos
en las redes de los pescadores
 
Con la poca luz
que devora tu sombra
y se mezcla con los pliegues de un cuerpo
que puede ser el tuyo
 
Que puede ser el mío
Medusa
tu lengua, el agua
endurecen mis párpados
como la espada de Aquiles
 
Tu amor es castigo
tus manos, el fin
tus labios la puerta
hacia el pasado
 
Te miro
con las manos
con mis ojos
que son mis manos en la noche
 
Y tus ojos y la espada
se tiñen de peces
que ruedan en la orilla
respirando arena.
 
Y ahora falta que digas que es todo mentira
y que los dioses no existen
-que los hombres son los dioses-
 
O que calles para que cante la luna
su canto silencioso y blanco
que nunca escuchamos.
 
O falta que susurres
que los hombres son rocas
y las mujeres, pedernal
quel fuego es la vida
o los que ya no están
 
O que sufrimos
porque sufrir no nos alcanza
para vernos
o para entendernos
del todo.
 
Corre, Medusa
corre
o nada, Medusa
nada
que tus pechos están fríos
o que yo
ya soy peñón.

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