REGRESO A PARACAS
REGRESO A PARACAS
Vine a Paracas como todos los años:
a desencerrar,
a reunirme una vez más con ustedes y el desierto.
En Paracas soñé mi matrimonio.
Crecí a mis hijos innumerables.
Anticipé cada día con el mar y lo maldije y lo hollé
para que siempre regresara.
Todo aquí excluye la certeza:
las necrópolis viajan con el viento
y las manos respiran probando nuestra fe.
Una momia transcurre en el museo comida por las polillas
y las cámaras fotográficas.
Un pájaro muere en el fuego de las islas.
Los lobos marinos rugen para que existan sus parejas.
Un hombre se tiende en el hotel y ama, suda, escribe.
Vine a Paracas sin convicciones,
con un brazo de arena y un cacharro de mar.
Y creí en los mitos desérticos. Y regresé:
mis botas apuntaban al cielo.
(1987)
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