ÉRASE UN ANIMAL
Érase un animal sangrante y dulce
de rostros numerosos
de cuyas heridas manaba la música y el sudor
sangraba en sus deslices
Era como una especie de extinción
muriente y mansa
pero en cuyas cabriolas advirtiérase a veces un retozo
quizás una nostalgia —
de su gallardo apresto
Érase un animal huyente y fósil, pero sus felonías
delataban el mismo sentido de los pétalos
en cuyas encías hedía, apelotonada, la angustia
ensartada, cual un invasor joven
en sus destellos latía insumiso un perdido pavor
Cuántos adverbios y adjetivos atrapara su estela,
la envolvente
Mala vida la suya
Mal sosiego su terquedad
en una desventurada abertura
Oh instrumentos de viento donde se agitan los pezones
aullados, ululados a la luz de una música china
galpones desfondados donde no halló resuello la virtud
estambres desprolijos
Erase y érase: galanes rubios
arrastraron como estandarte su fulgor
pisándole los flecos
Erase un animal atado y turbio
de fervientes desdichas
alimentado por el polvillo de los rubíes
y el sonido de las colinas
(Fuente: Meta Poesía)
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