PLEGARIA SALVAJE
Ven a mí, no te encierres, ni me des tregua,
no permitas que duerma
o sueñe.
Desespérame.
No seas sonrisa, pan ni guante.
Sé un ángel y una bestia enfurecidos: fauces, saliva, plumas.
Que cada dolor y sacrificio en mi carne
seas tú (tajo, sangre y cicatriz)
que vuelves.
No te encierres, embísteme.
Pulsa mis nervios con tus pezuñas.
En plena luz del día, ciégame, hazme escamas.
Corta mi lengua, mi carne, dame todas sus espinas
Que con cada corte tuyo yo renaceré
……………………………………………lentamente.
Sea para mí la liturgia de tu furia,
lo que a nadie enseñas,
lo que escondes hasta el hueso (cal, lágrimas ácidas).
Oblígame a saber quién soy.
Oblígate a pronunciar por fin tu nombre
……………………………………………entre mis piernas.
(Fuente: Aire nuestro)
No hay comentarios:
Publicar un comentario