Soy el hecho,
sucedo, otra cosa no soy.
Soy un yo
que detesta
su fatal incidencia.
No quiero ser el yo
de freudes y lacanes
que inficionaron
hasta la mínima rendija
y no dejan respirar
y que sospecho moribundos
por el simple paso del tiempo
y la repleción.
Quizás el yo mueva el átomo
o lo que se cree de él,
quizás sea entraña
y un rincón oculto del páncreas
y no tiranía del cerebro;
y el alma, la palabra
y la conveniencia animal
sean árbol y pestañas.
Soy,
tal vez,
la cosa y la no cosa,
y la no cosa del caso soterrado
por academias y sabihondos.
No seré
una esquirla del cosmos,
un viento ártico,
un dios incognoscible,
un sofisma
y falsos arrumacos relajantes
ni nada que está fuera de mí,
pendejadas al por mayor.
No saco conclusiones,
no las hay,
no aguanto el yo
del tengo, hago y quiero.
Hay perros flacos
en este cuarto
donde palpita
la muerte
a falta de otro hueso.
- Inédito -
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