AMARRAS
¿Quién ostenta sin vergüenza su deseo?
¿Quién, cegado y guiado por su olfato,
en galerías sonoras percibe que ya no
existen orillas, no hay bordes, sólo
amarras que a punto de romperse,
retienen en su mente las cosas
por su olor: tomillo, ajo, pan cocido
al vapor y las carnes asadas prohibidas
por los males de su cuerpo? ¿Quién,
considerándose por encima de todas
esas menudencias, se dice sin embargo
viví en vos, sólo por vos? Hace tiempo
retraído de la vida mundana, extraña
las palabras de amor que hacían reír
a su mujer, palabras entretejidas
unas con otras que los sumergían
en un estado de equilibrio perfecto,
ambos entintados. Ahora perpetúan
el preludio del adiós. Pan cocido
al vapor. Ella está en él. En él está ella.
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